Vanessa Saba y el reto de mantener la casa limpia

por

La primera vez que vi a Vanessa Saba sobre un escenario fue en el año 2005. Yo había descubierto el teatro apenas un año antes con la obra “Actos Indecentes: los tres juicios de Oscar Wilde” (La Plaza) y desde ese instante tuve la seguridad de lo amaría hasta el último día de mi vida. Pero volviendo a Vanessa, ella encarnaba al apuesto Yitzhak en “Hedwig y la pulgada furiosa”, bajo la dirección de Ricardo Morán. Tremendo.

Desde ese entonces he seguido su carrera, tanto en TV como en el cine, aunque reconozco que sus mejores interpretaciones, desde mi punto de vista, han ocurrido siempre en las tablas (si vieron “Vergüenza” en el 2014 saben de qué estoy hablando). Hoy integra el elenco de “La casa limpia”, obra escrita por la doblemente nominada al Pulitzer Sarah Ruhl y que además cuenta con la brillante dirección de David Carrillo.

WEB9G7A0853

Esta historia empieza cuando Matilde (Vania Accinelli), una joven brasileña que trabaja como empleada doméstica en casa de la pareja de doctores Lane (Saba) y Charles (Omar García), ya no quiere limpiar. Hacerlo la deprime y por eso prefiere buscar el chiste perfecto. Al enterarse de la situación, Virginia (Claudia Bérninzon), la hermana de Lane, decide ayudar a Matilde y juntas llegan a un acuerdo: ella mantendrá todo impecable y en orden sin que nadie más se entere. Mientras sucede todo esto, Charles se enamora de Ana (Natalia Torres Vilar), una paciente de cáncer, y decide presentársela a todos como su alma gemela, lo que causa un gran impacto en la familia.
Luego de ver la obra, me reuní con Vanessa para conversar sobre interpretación.

¿Cómo te sientes al trabajar nuevamente con David Carillo?

Es bien bonito. Yo casi empecé con ellos. La primera obra que hice fue “La línea del coro” con Preludio y de ahí hice otra en la que David era asistente de dirección. Luego hicimos “El show de terror de Rocky” con Plan 9 en el Teatro Británico. Ahora hemos vuelto a la carga con un texto de Sarah Ruhl, esta es la tercera obra que montamos de esta estadounidense. ¡David maneja muy bien sus creaciones! Yo nunca he leído algo parecido a su trabajo. Sarah es muy profunda pero, al mismo tiempo, muy ligera. No es pesada pero, aunque todo parece color pastel, está tocando temas muy profundos sobre el amor, la comunicación y la empatía. Además, lo hace en clave de humor que es una herramienta que David maneja a la perfección. Las comedias de Ruhl están llenas de melancolía, por eso mientras te hace reír puedes llorar también.

WEB9G7A0841

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al recibir el texto? Cuando leí la sinopsis me sentí súper confundida.

No me encantó cuando lo leí. Algo similar me pasó con “El celular de un hombre muerto” que montamos en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional. Es un texto bonito pero rarísimo, más raro que este. Después hicimos “En la obra habitación (o la obra del vibrador)” que sí fue aquí, en el Teatro Larco. ¡Un montaje precioso! En ambos se habla de la falta de comunicación y se hace un cuestionamiento al progreso, pues según Ruhl nos deshumaniza. Lo que ella critica es que, por ejemplo, aunque tengamos mil amigos en Facebook, en realidad, podemos estar muy solos. Sarah quiere rescatar ciertas tradiciones, a mi parecer, y valores como la empatía. En esta obra, hay dos personajes que son extranjeras y con esto ella quiere demostrar que la empatía trasciende los orígenes o el idioma que se habla. También se ponen sobre la mesa otras cosas como la necesidad de tener vínculos verdaderos con las personas que te rodean.

¿Cómo describirías a Lane, tu personaje?

Es una mujer que se ha perdido en sus propios objetivos, destaca laboralmente pero no se da cuenta que ha descuidado otras cosas. Hasta que su marido no la deja realmente no descubre cuan sola está, eso la hace despertar.

WEB9G7A0805

¿Crees que has interpretado a muchas mujeres así? Duras y un poco distantes, por lo menos, así suelen ser tus villanas…

Pero lo bonito de Lane es que eso es una máscara. Creo que lo que a ella le cuesta, en realidad, es estar a solas con las personas. En el trabajo puede dar órdenes, se desenvuelve bien, pero en la intimidad le es muy difícil manejarse bien. Esto si tomamos la intimidad como la capacidad de mirar al otro a los ojos y tener una relación real. Después de pasar algunos episodios, ella descubre que es capaz de tener compasión. El personaje de esta obra, a diferencia de los otros que hicimos con David, no está buscando nada en específico. Las cosas le revienten encima y que esa circunstancia la obliga a mirar la vida de otra manera, la sensibiliza. Su viaje es muy bonito.

¿Qué tal tu relación con Vania Accinelli (Matilde) en el escenario?

Muy bien, aunque sus personajes son opuestos. A Vania la conocí cuando trabajamos en “La cara del diablo”, una película de terror cuyo guion no me quedo muy bien (risas) Me fue bastante mal. Frank (Pérez Garland, director del filme), mi esposo, sí grabó varias semanas con ella en la selva, yo fui un par de veces nada más. Ella es una chica linda, inquieta, curiosa, es una actriz que está muy atenta y que responde bien. Es bonito trabajar con ella porque pueden pasar cosas distintas todos los días.

¿Es el teatro una pasión?, ¿una necesidad?

Pasión. A veces, cuando he dejado de hacer teatro, lo extraño pero también es agotador porque justo entras a trabajar a la hora que la gente suele empezar su vida social, cuando sale de la oficina por la noche. Con Frank, por ejemplo, es un horario complicado porque llego a casa pasando las diez y él se acuesta muy temprano. Y uno sale muy despierto de las funciones, así que no me ayuda con el insomnio… pero es bonito estar aquí todos los días e interactuar con el público.

¿Qué crees que nos revela “La casa limpia” sobre los vínculos entre las mujeres?

No lo había pensado tanto, pero sí, es casi feminista… En este caso, efectivamente ha puesto a varias mujeres, no sé si tenga que ver con un tema de maternidad porque ninguna es madre tampoco. Hay un momento en que se dice la frase “Mientras más mujeres sepan chistes, habrá más justicia en el mundo” y creo que eso revela algo del carácter de la obra. Te voy a contar algo que me reveló mi mamá hace un tiempo. Ella me dijo: “la mujer está hecha para cuidar el fuego”. ¿Te acuerdas que al inicio de los tiempos los hombres se iban a cazar y las mujeres se quedaban en casa protegiendo el fuego? La frase no es machista ni feminista, no la veas así. Piensa en que las mujeres tienen una mayor sensibilidad. Quizás Sarah intenta revelar algo sobre esto, pues las mujeres tienen una mayor disposición de proteger, de cuidar al otro, como antes cuidaban el fuego de una comunidad o velaban por su armonía. Definitivamente, el personaje de Charles está como pretexto para que sucedan cosas pero la fuerza la tienen las mujeres.

WEB9G7A5307

Finalmente, te ausentaste de la obra unas semanas porque te fuiste a París. ¿Qué proyectos tienes por allá?

Hemos grabado una película que se estrena en setiembre, se llama Margarita. El tráiler sale ahora en Julio. Es una comedia familiar linda que dirige Frank. Giovanni Ciccia, Gustavo Sánchez y yo somos productores del filme y tenemos de auspiciadores a Tottus, Latam y Mitsubishi. La verdad, estamos súper emocionados y contentos con este trabajo y esperamos que guste al público.

Fotografías: Giuseppe Falla
Agradecimientos: Carla Revilla y Federico Abrill

 

 

La Casa Limpia

De Sarah Ruhl

Dirigida por David Carrillo

Actúan: Vanessa Saba, Vania Accinelli, Claudia Bérninzon, Omar García y Natalia Torres Vilar.

Temporada:

De miércoles a domingo, 8 p.m.

Miércoles populares

Teatro Larco de Miraflores. Av. Larco 1036, Miraflores

 

Aún no hay comentarios.

¿Qué piensas?

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Seo wordpress plugin by www.seowizard.org.