Fiorella Pennano y el cuerpo como aliado del actor

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La recuerdo con cariño en las clases de Antropología. Mientras seguía un año de Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (donde yo también estudié), pensé que era una chica brillante, de esas que iluminan cualquier espacio por su fuerza y sus ideas. Yo no lo sabía, pero desde ese entonces Fiorella Pennano quería ser actriz. Su padre, con mucha sabiduría, había aceptado su decisión de estudiar en el exterior, pero le había recomendado que siguiera una carrera en Lima para tener la experiencia aquí antes de irse. Fiorella no se arrepiente de esta etapa, a la que le siguieron sus estudios en la Universidad de York (Toronto) desde el 2009.

Pero la actriz ya volvió. Decidió establecerse nuevamente en nuestra ciudad, la cual poco a poco ha ido conquistando. Hoy no solo podemos verla en el cine en la película de terror “Maligno”, sino también en televisión, gracias a la popular serie “Al fondo hay sitio”. Fiorella es camaleónica y parece ir en búsqueda de personajes que no la lleven a repetirse a sí misma bajo ningún pretexto. Al respecto, conversamos con ella, quien además nos contó todo sobre “Contracciones”, obra que estelariza junto a Sandra Bernasconi en el Teatro de Lucía, con la dirección de Lucho Tuesta.

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“Contracciones” es una obra de humor negro que narra la batalla laboral de Emma versus Soma, la empresa que la ha contratado y que vemos personificada en una gerente muy particular (Bernascosni). El control que quieren ejercer sobre su vida es absoluto y se refleja en situaciones tan crudas que resultan cómicas. ¿Les daba miedo abordar una obra de este género?

Lo más difícil del proceso ha sido empezar los ensayos con público porque, como dices, el texto está cargado de humor y eso a veces hace que la gente se ría en momentos de mucha tensión en el escenario. El peruano es bien ácido y en esta obra los entiendo porque a mí también me da risa pero tengo que aguantar. Es que Sandra es muy buena actriz, dice los diálogos más demenciales sin perder su pokerface. ¡No sé cómo lo logra! Uno pensaría que el papel que hace ella es fácil, pero es realmente difícil. No ha creado una caricatura de la gerente, ella sigue con un estilo naturalista que le da riqueza a la obra.

Cuando estaba viendo una escena de “Contracciones”, recordé mucho el esfuerzo físico que hiciste en algún momento en la obra “Camila’s Bones” (2013), un papel que requería que vivieras en el escenario varios procesos fisiológicos. ¿Cómo es llevar tu cuerpo al extremo para conseguir hacer lo que tu personaje necesita en escena?

En realidad, el cuerpo es un aliado, porque tú puedes reproducir emociones a través de gestos. En tu cuerpo ya están “grabadas” esas emociones, entonces existen trucos para recrearlas. Pienso que los actores creamos nuestros propios botones para actuar esas emociones. Pero sí, es algo difícil y bastante extremo.

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Spoiler alert! ¿Vomitas de verdad en la obra?

¡No, no vomito de verdad! (risas) Es asqueroso, es sumamente asqueroso. Pero precisamente eso es lo más chévere del teatro. Lo que ves está pasando realmente ahí, frente a ti, no es un efecto que se haya puesto en postproducción como pasa con las películas. Impacta mucho esa escena, que es producto de la astucia del dramaturgo Mike Bartlett.  Además, es la única parte de la obra en la que Emma no dice nada.

Para ese momento, uno ya la ha visto pasar por una curva. Al inicio, es superpoderosa pero luego…

Es como un búmeran, porque ella va avanzando poco a poco. Consigue lo que quería y hasta cree que va ganando pero, de pronto, pisa el palito. Llega confiada a enfrentarse a la gerente y en la escena seis sucede lo que la empresa quería desde la escena uno. Las cosas se ponen duras. ¡Yo quisiera llorar desde ese momento pero hay que seguir adelante! Tienes que aguantar.

Como espectador, uno siente que esa energía acumulada está a punto de explotar…

¡Es que hay momentos en que provoca matar al personaje de Sandra!

La obra habla de estas ambigüedades de la vida cotidiana, como tener que sacrificar la vida personal por un trabajo…

En cualquier trabajo puede llegar a extremos. Hay artistas que no comen mientras que están pintando por el nivel de obsesión que tienen con su trabajo. Pero el caso de Emma es diferente, ella no se da cuenta de que está arruinándose la vida.

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¿Qué crees que cuestiona Mike Bartlett en “Contracciones”?

Él la escribió luego de revisar un estudio que demostraba el alto índice de las empresas que buscan controlar las relaciones sentimentales entre sus trabajadores. Bartlett es joven, tiene 35 años pero ya escribe asombrosamente. La pregunta que me haces es extraña porque yo, como actriz, tengo que encontrar cuál es la razón por la que Emma soporta todas estas situaciones y, para mí, si ella sigue ahí es por amor. Lo único que quiere es arreglar lo que se ha arruinado. Por eso, tiene la esperanza de que la tortura termine.

Pasando a otro tema, ¿cómo es tu relación con el género de terror?, ¿te imaginaste alguna vez que serías parte de un filme como “Maligno”?

Pensé que nunca haría películas de terror, pero en el Perú tienen muchos seguidores. Realmente yo no las veo porque no me gusta sentir miedo o sudar frío. Eso tiene algo de morboso, pero “Maligno” no es así para nada. Visualmente no es gore, tiene una iluminación impresionante y cuando acudí al casting descubrí un grupo humano genial. Pensé “qué chéveres son”. Nos conectamos rápido y, para mí, al aceptar un trabajo, cuenta mucho el equipo con el que voy a trabajar. Al principio estaba insegura sobre interpretar a un personaje que está poseído, pero me aventuré. Yo soy neurótica con mi trabajo, me da miedo ponerme en riesgo. En este caso, abordé la posesión por un lado más corporal y me alejé de la idea de que había un monstruo dentro de mí. Torturarme con esos pensamientos hubiese sido innecesario. La búsqueda que hice fue para generar posiciones asimétricas y generar cierta distorsión, con eso se generó la impresión de que el cuerpo estaba descolocado. Además, trabajamos bastante con mi pelo y el movimiento de la cabeza. Todo fue grabado en la selva, estuvimos internados un mes, pero yo regresaba cada fin de semana porque estaba en temporada en Microteatro. Vivía subiendo y bajando de aviones de Lima a Iquitos, pero me encantó esa adrenalina, a pesar de que dormía poco.

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Para el estreno usaste unos looks muy especiales, ¿cómo es tu relación con la moda?

En este caso utilicé la marca “Escudo”, fue un éxito total porque ellos trabajan con comunidades de la Amazonía. Para el estreno de “Como en el cine”, ya había vestido esta firma porque me encanta. En esta ocasión, crearon trajes muy lindos gracias a la colaboración que hicieron con las mujeres de Puerto Miguel; ellas trabajaron con semillas de lágrimas de virgen. De alguna forma, yo quería hacerle un regalo a Iquitos y usar algo suyo pues la ciudad me recibió con mucho cariño.

Para mí, es muy importante poder trabajar con marcas que generan conciencia como “Escudo”, que tiene una ONG que trabaja directamente con los artesanos. En la premier en Lima llevé algo de alpaca de Mozh Mozh. En ambos casos, las diseñadoras son peruanas y me interesaba mucho poder mostrar su trabajo en las redes sociales que no están centralizadas en Perú, sino que también son un canal para mostrar al mundo lo que se está haciendo aquí.

Finalmente, ¿qué opinas del movimiento ‘Ni una menos’?

Lo que está sucediendo es muy fuerte, se ha generado una energía a través del acto de compartir los testimonios. Es lamentable lo que te enteras, son historias muy fuertes y dolorosas. Es muy importante que todas vayamos el 13 a la marcha pero, además de ese día, a mí me parece vital solucionar la corrupción en el Poder Judicial. Al final, no importa si has agredido a una mujer, un homosexual o un niño porque si vas con 5000 soles y dices que eres el hijo de tal, te liberan. Esto no puede seguir así. Me parece bien que estemos hablando de la violencia contra la mujer y el feminicidio, pero también hay que buscar soluciones contra la corrupción de las instituciones que deben impartir justicia. Pero lo que no vemos es que, si te para un policía y le pagas algo, también colaboras con esa cadena de corrupción. Tenemos que encontrar la forma de combatir todo eso y hacernos escuchar.

Agradecimientos: Aileen Watson, Teatro de Lucía.

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