La directoria Rocío Tovar habla sobre “Los Perros”

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Rocío Tovar descubrió a Quentin Tarantino un día de 1994 en São Paulo cuando vio por primera vez en el cine Pulp Fiction. La directora sabía que había sido testigo de algo fascinante. “Todavía recuerdo que me piqué horrible cuando no le dieron el Oscar a la mejor película y se lo llevó Forrest Gump, a pesar de haber ganado el Globo de Oro y la Palma en Cannes”, escribe desde Miami, donde responde con paciencia una a una de mis preguntas. No nos hemos visto antes, pero yo siento que ya la conozco, quizás porque he seguido con atención obras que han contado con su dirección, como “Perú Ja Ja”. Quizás porque ya he visto su último montaje en tres ocasiones y todavía me muero por verla un par de veces más.

La también productora de cine y televisión soñó durante diez años con montar “Los Perros”, adaptación libre del filme “Reservoir Dogs” (Los Perros de depósito) de Tarantino. “Algunos sueños teatrales se concentran, otros siguen su camino”. Este, felizmente para el público peruano, se hizo realidad. Y ya que este es mi blog y puedo decirlo con todas sus letras, esta obra es una de las mejores apuestas teatrales del 2017 (sino es la mejor). Dudo mucho que otro proyecto la supere este año. Atrevida, sólida, con un reparto de primera que no deja de sorprender. “Los Perros” es el imperdible de la temporada.

En el montaje, la trama original se mantiene. Cinco criminales profesionales son contratados por un hombre llamado Joe Cabot (Víctor Prada) y su hijo Eddie (Nicolás Galindo) para robar una joyería. Los involucrados nunca se han visto antes y ni siquiera conocen sus verdaderos nombres, ya que Cabot ha elegido ponerles alias en base a una selección de colores: Señor Blanco (Pietro Sibille), Señor Naranja (Pablo Saldarriaga), Señor Rosa (Manuel Gold), Señor Rubio (Aldo Miyashiro) y Señor Marrón (Ernesto Rubio). Pero el crimen perfecto se arruinará pronto pues uno de ellos es, en realidad, un policía es un policía encubierto. Al respecto de todo esto conversé con Rocío a la distancia.

¿Cómo es tu relación con Tarantino?

Tarantino es uno de los cineastas contemporáneos que más admiro, ver sus películas es simplemente un placer, una mezcla total de adrenalina y risa. Creo que es un genio en potencia y que sigue sorprendiéndome película a película, me encanta su manejo del relato, su tratamiento de la violencia, su irreverencia amoral y su sentido del humor. Película a película salgo del cine tomada por cada nueva “Tarantinada”, sea esta un policial, un western, una película bélica o de artes marciales.  En conclusión, para mí Quentin Tarantino es un genio en el manejo de géneros violentos, un talento nato, por decirlo de alguna manera, un Mozart de la pantalla grande.

¿Cuándo viste por primera vez Reservoir Dogs?

Aproximadamente en 1995, pues fue también en Brasil. Me acuerdo que en portugués le pusieron “Os Caes de Alugel” (Los Perros de Alquiler) y que fue en un festival de cine.

¿Cómo ha sido mantener ese deseo de montarla hasta verlo materializado al fin? Tras diez años de tener el proyecto, cualquiera se daría por vencido pero tú seguiste adelante.

La verdad que todavía me resulta un sueño, fueron muchos años y muchos rechazos. Desde que vi la película tuve esa provocación teatral y fueron muchas las veces que armé fragmentos de ese futuro montaje en la cabeza y en el papel, fueron muchos los enfoques y los elencos tentativos. Ahora con el tiempo me doy cuenta de que esta provocación se fue convirtiendo en un reto personal. Más allá que el proyecto fuera rechazado cuatro veces, era como un bicho que ya tenía metido y del que de alguna forma no me podía desprender. Pero las cosas pasan cuando tienen que pasar, no antes ni después, con la productora y el elenco que tiene que ser en el momento que se da el proyecto. Y agradeceré siempre que Pamela Stewart se haya comprado el proyecto con La Nave Producciones y también doy gracias a este elenco de fanáticos de Tarantino que se metieron de cabeza en el proyecto.

No solo hay actuaciones impecables, sino también de mucha sangre y balas que permiten incrementar la tensión, la violencia y la magia de las escenas.

Desde el inicio éramos conscientes que no se podía hacer este montaje de la obra de Tarantino, y que no llegaríamos a plasmar este policial cinematográfico, ni llevaríamos las escenas originales de “Los Perros del Depósito” al teatro si no hacíamos física y concreta esta toda esta sangre y violencia. No solo era una necesidad propia del texto sino que era parte de la poética de esta puesta en escena. Lo que fue delicado era ver como dosificábamos y soltábamos al público estos efectos para crear diferentes tipos de sorpresa y mantener la tensión dramática.

¿Cómo ha sido trabajar una obra con tantos detalles, efectos y temas técnicos?

Un placentero dolor de cabeza, mucho estudio de las diferentes posibilidades, mucho de aterrizar que era posible en el teatro y viable económicamente, con clases de lucha y movimiento escénico, práctica de tiro por parte de los actores. Especialistas que nos cobraban hasta 120 dólares diarios, por actor, por cada día de función (lo cual significaban 3600 dólares por semana de temporada y era inalcanzable) hasta acabar encontrado la manera más creativa de resolverlas dentro de nuestras posibilidades. Los artistas en los efectos que usamos son José “Pepo” Urteaga para los disparos, impactos y detonaciones; y Gaby Bordo, maquilladora y encargada de la sangre, heridas de bala, corte de oreja y efectos de los efectos especiales.

Ahora tú vives en Estados Unidos, ¿cuántos meses antes viniste para poder armar el proyecto?

Sí, soy residente americana desde el 2008 y desde hace casi tres años vivo con mi esposo, Kike Jorquiera en Miami, en un departamento cerca de Coral Gables. Ahí tengo, mi hogar, el amor de mi vida, mi madre, mi hermano menor, sobrinos y un gato muy gordo.

Vine a Lima dos meses y medio antes del montaje, pero comencé a trabajar el texto con Pamela Stewart y Daniela Lanzara en noviembre del año pasado, y hasta febrero lo seguíamos revisando vía Facetime. Igual fue a inicios de marzo cuando comenzaron las primeras lecturas de la obra con los actores. Todo el elenco se reunía en casa de Dani, y Pame prendía su celu a lo que yo escuchaba y daba notas desde acá en Miami, ¡un poco bizarro pero funcionó muy bien la dinámica! Tanto que hasta el día de hoy me llaman por teléfono y seguimos haciendo “mierda” juntos antes de la función e intercambiando la energía a pesar de la distancia.

¿Cómo te sentiste viviendo de nuevo por algunos meses en lima?

Se te mueven todas las emociones posibles y no quieres volver. Más si sientes que el proceso creativo es de alguna forma una gestación, el estreno es dar a luz y sientes que es muy difícil dejar a tu hijo recién nacido. Ahora me graban la obra, la suben a un canal privado de YouTube, yo la veo, reviso el trabajo de cada actor y paso mis anotaciones y así.

Por otro lado, yo amo intensamente mi patria y mi Lima limera mazamorrera, con lo bueno y con lo malo… y cuando vengo por una gira solo la disfruto, pero esta es la primera vez que vengo tanto tiempo y se me remueven todos los conchos, a Lima la siento, la pienso, la huelo, la oigo… y la verdad me hace cuestionarme todo… igual mi ciclo no termina hasta que termina la temporada por eso vuelvo para el final de la temporada.

¿Cómo se ha desarrollado la relación con los actores?

De maravilla, la verdad que este elenco ha sido un regalo.  Son todos unos actores de primera que se han entregado con todo en este intenso proceso de ensayos porque nosotros no partimos de hacer una copia en teatro de la película “Los Perros de Depósito”, sino de crear una propuesta escénica propia que sintetizara y potenciara un mundo ficcional con lo esencial del filme. El objetivo con el trabajo de los actores se enfocó en el hecho de explotar la condición humana de cada uno de los personajes hasta conseguir personajes propios y llenos de vida.

También se compraron mi idea de desarrollar una propuesta estética de llevar el lenguaje cinematográfico a la puesta en escena, ya sea paralelos, persecuciones, flashbacks o referentes visuales del cine policial. Siendo todos conocedores apasionados de la obra de Tarantino, trabajaron enfocados no solo en ayudarme a desarrollar a este concepto, sino proponiendo elementos de su lenguaje presentes en el universo de su filmografía.

En simultáneo, han estado trabajando en la reposición obra ¡Oh por Dios!, que ahora se va a Plaza Norte con unas funciones extra por Fiestas Patrias, ¿ha sido demasiado trabajo para tan poco tiempo?

Sí, la verdad ha sido un trabajo de 24 horas diarias dedicadas al teatro, a veces con ensayos de mañana, tarde y noche. Y reuniones de producción o de dirección de arte hasta la madrugada … ensayos en tres lugares distintos, yendo y viniendo de aquí para acá, ya sea en Agárrate Catalina, en la Compañía de Teatro Físico, en mi casa, el Teatro Vargas Llosa o en el mismo Centro Cultural de la Universidad de Lima. Fueron meses de vida, tiempo y espacio dedicados al teatro. Fue una experiencia intensísima, pero súper gratificante cambiando constantemente mil chip cerebral entre el drama y la comedia.

La selección musical es exquisita. ¿Cómo fue el proceso de selección que hiciste junto a Pablo Saldarriaga? 

Fue otro trabajo muy placentero y es que Pablo y yo ya venimos haciendo este trabajo de creación teatral hace mucho tiempo. Nosotros comenzamos en La Roja Funk, donde fui manager por 7 años, y varios los montajes donde hemos trabajado juntos la musicalización. Pablo es un melómano compulsivo y, más ahora que es DJ, escuchar música con él es un placer.

Así que en la verdad escuchamos y escuchamos, una y otra vez, todas las músicas de las películas de Tarantino que tiene unos soundtracks increíbles, de ahí vimos las diferencias sonoras según las diferentes etapas de su filmografía que conforme avanzan cronológicamente se van volviendo cada vez más elaboradas (Kill Bill – Bartardos sin gloria – Django), descartamos éstas y el Soul-Jazz de su etapa de su época de “Blackexplotation” (Jackie Brown) y nos quedamos con los Funks y Pops de su etapa Rockabilly (Los Perros de Deposito y Pulp Fiction), luego comenzamos a oír los demás temas existentes de todas las bandas y músicos pertenecientes a estos soundtracks para combinarlos con los que ya teníamos seleccionados de la propia película. Por otro lado, yo ya tenía seleccionados los espacios de empalmes de acciones, traslados, y cambios de escena. El resto solo fue encajarlas, combinarlas y sentirlas en escena.

Esto contagió al equipo de producción quien terminó proponiendo la música del silbido inicial de Kill Bill para el collage inicial y terminó quedando para la música de entrada. La verdad puedo decir que trabajar con Pablo la musicalización fue un delicioso placer y espero que vengan más experiencias como esta pues somos muy felices creando juntos.

Finalmente, ¿Qué le dirías a la gente que aún no ha sido a ver la obra?

Que vengan, que van a pasar un momento increíble. Existen pocas posibilidades de ver algo así en Lima, no solo de esta película de Tarantino, si no de ver Cine en Teatro, pues eso es lo que te deja esta experiencia. Los que no conocen de Tarantino van a ver algo muy bacán y los que son fanáticos van a ver algo que está a la altura de este genio díscolo.

No se pierdan “Los Perros” en el Centro Cultural de la Universidad de Lima de jueves a lunes a las 8:30pm. Domingos 7:00pm.  La temporada va hatsa el 17 de julio. 

Fotos del montaje: Daniela Talavera

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